lunes, 17 de octubre de 2011

Quizás fueras tú.

El vagón pareció haber retumbado con algun crater de la vía que nos conducia a mí y a cientos de personas hacia su detino. El traqueteo me despertó. Al abrir mis ojos solo pude ver como aun estaban nublados debido al cansaido que pesaba sobre ellos. Bostecé. Quizás demasiado fuerte, ya que la anciana que viajaba al lado mia suspiró en señal de desaprobación. Me giré al ver la cara de ricachona amargada que tenía aquella mañana. Volví a cerrar los ojos aceptando que no volveria a soñar con aquel sueño precioso que me maquinaba en mi subconsciente. Casualmente iba de él. Hacia mucho tiempo que no soñaba con él. Su mirada, su sonrisa, su olor, sus gestos, sus palabras, sus caricias, sus besos... Hacía demasiado tiempo que no pensaba en él. Y no sabia el porqué. Quizás fuera el olor de la ciudad a la que nos acercabamos. Quizás fueran los sentimientos que aquel olor despertaba. Quizás fuera la añoranza de aquellos momentos cerca de aqui. No sé y nunca supe que fue, pero como una punzada de dolor en el corazón una lagrima cayó por mi mejilla, acariciendola cual pluma, mojándola, haciendo que mi corazón añorará de nuevo las últimas palabras que de sus labios me llegaron. Quizás fuese la caricia que acababa de recibir el libro que sontenía aun en mis manos, el cuál fue uno de sus últimos regalos. Un pequeño libro de Poemas de Bécquer que habia estado leyendo antes, pero no recordé que su dueño antes fue él.
Le gustaba tanto leer. Era uno de sus mayores hobbies. Aún recuerdo aquel anochecer en Londres, en uno de nuestros muchos viajes, que nos encontrabamos en la terraza de una casita rural, cuando me recitaste una frase de Miguel de Cervantes, que decía asi: El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho. "Nunca cierres los ojos, Lydia" me dijo aquella noche "no cierres tu corazón a las mayores y más hermosas oportunidades que esta vida nos da. Nunca dejes de leer y viajar, pues eso inclica que soñarás, y una persona que deja de soñar, que deja de interesarse por lo desconocido es una persona psiquicamente muerta" Nunca olvidaré aquellas palabras, ya que meses después, cuanod ya nos hallabamos en nuestra querida patria, él murió. Pero murió soñando, deseando volver a ver un nuevo día o volver a regresar a Londres, donde habia crecido.
Todos estos pensamientos volvieron a mi cabeza mientras recorríamos las afueras de Londres con dirección King's Cross. Ahora es cuando verdaderamente sentía que te tenía cerca de nuevo, que estabas a mi lado, que jamás te marchaste dejandome sola. Sola con tus libros, tus recuerdos, que tambien fueron mios muchos de ellos, dejándome una urna con tus cenizas que debían ser arrojadas en algún lugar de Londres con el propósito, , de que esta pequeña cuidad tenga una minima parte tuya, mucho menos de la que tú tuviste de ella. Una vida entera viajando, descubriendo y amando esta ciudad, tu ciudad.

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